A veces amaneces anestesiado y no lees las malas noticias en el diario o no escuchas la radio ni ves las imagénes de guerras absurdas en el televisor, a veces la anestesia es local: ves algunas cosas y para otras te quedas con los ojos vendados y los oidos sordos, otras tantas le abres la puerta al mundo real y sin anestesia te enfrentas a él, mientras la máquina de anestesia sigue al lado de la mesa de operaciones para cuando quieras hablar con la vida a corazón abierto...

martes 17 de junio de 2008

Entre gustos y colores...


Yo quería salir temprano. Él quería ver el juego
Yo accedí a hacerlo feliz. Él pensó que era mala compañía porque estaba triste
Yo pensé que se equivocaba. Él pidió disculpas por su estado
Yo pensé que lo amaba de cualquier manera. Él siguió pensando en quien sabe cuantas quimeras
Yo buscaba, soy una víctima de la moda. Él de la moda lo que le acomoda
Yo quería unos. Él prefería los otros
Yo me miraba y preguntaba. Él se debatía entre ser sincero o hacerme feliz
Yo quería ser feliz. Él simplemente me dejo serlo.
Yo lo amo. Él a mi también
Yo no me explico su tristeza. Él quiere organizar a quienes no saben el por qué
Yo quisiera poder curarle la tristeza. Él no sabe el remedio cual es.
Yo pensé que lo adoraba. Él pensó igual y me dijo que hubiéramos sido dos hermanos felices.
Yo pienso lo mismo. Él sabe que Dios unió nuestros caminos por LA razón.
Yo estoy desvelada. El y su tristeza duermen.
Yo pienso que no son tan inútiles las noches que le doy. Él no intenta discutirmelo, lo sabe y lo sé
Entonces yo le escribo un par de post para aliviar su tristeza...