A veces amaneces anestesiado y no lees las malas noticias en el diario o no escuchas la radio ni ves las imagénes de guerras absurdas en el televisor, a veces la anestesia es local: ves algunas cosas y para otras te quedas con los ojos vendados y los oidos sordos, otras tantas le abres la puerta al mundo real y sin anestesia te enfrentas a él, mientras la máquina de anestesia sigue al lado de la mesa de operaciones para cuando quieras hablar con la vida a corazón abierto...

jueves 17 de julio de 2008

Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho. Oscar Wilde


Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.
Ya no parece ser como antes era, he descubierto muchos desaciertos en su manera de actuar, sabanas frías, divagó, me parece que tiene usted un corazón bastante barato, debería empezar a ver cuantas cosas valgo, todo lo que he hecho y las ideas que aún me quedan en el cajón, sin estrenar. Resulta que un par de besos ya no me apagan el deseo, ni me hielan la conciencia, y a pesar de todo, mi camino ha valido sin duda todas las penas, y aunque veas mis ojos rojos y parezca que he llorado mucho, si lo he hecho no es asunto suyo.
Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.
No creo en promesas, sobretodo porque ya halle la diferencia, entre las que se hacen para cumplirlas y aquellas que se hacen solo porque la palabra empeñada, no es de un hombre de verdad. No lo reconozco, antes me hizo sonreír tanto, y no logro recordar su rostro, y creo que es asunto de una memoria corroída por lágrimas saladas, días de bruma y una mala pasada de la psicología inversa. ¿Para que promete algo que no va a cumplir? Yo que siempre cumplo mis promesas, confieso que es solo porque prometo todo aquello que puedo cumplir. Debería aprender un tanto de mí.
Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho. Resulta que antes no hubiera podido desvalorar sus atributos como lo hago ahora. No soy una muñeca lo sé, por eso ya nadie va a jugar conmigo, ni nadie podrá contarme un cuento chino y esperar que me lo crea. Ya se como se juega y no juego más a las ilusiones, ni a los sueños rotos. Ni las mentiras, ni la basura mental. Si ahora lloro es que porque yo misma escogí llorar. Y nadie acelera el ritmo de mis latidos, no como antes. No para engañarme. Porque la gente diferente esta contada y ya la conozco a toda. Son los míos y es muy difícil convertirse en uno de ellos.
Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.
Porque a ahora me deprimo al gusto, y si mi humor cambia es por falta de O2 en el cerebro, síndrome premenstrual o choferes incompetentes. No se si creo en la autoayuda, pero comprobé dos cosas: yo merezco amor, (y gente diferente alrededor, todo lo que deseo, una canción, y un día internacional en el cual la gente se dedique a hacerme feliz) y hay mujeres que aman demasiado (porque yo lo he hecho, y he buscado cumplir los sueños de muchos y lo he logrado aunque sin las reacciones de reciprocidad correspondientes)
Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.
Ahora soy egoísta y solo me importo yo. Si quiere algo deberá a hacer fila detrás de mis múltiples personalidades, una familia de gigantes, varios amigos hombres (que podrían enseñarle como ser uno), Leo y Naza.